El partido “comunista”, como buen perro faldero del capital, asegura que este salario “asegura que las familias trabajadoras del país cuenten con ingresos suficientes para vivir con dignidad, [siendo esta] ¡una gran noticia para el pueblo trabajador!”; y, esta misma línea ladran los demás grupúsculos socialdemócratas quienes, replicando las palabras de Gustavo Petro, gritan que esto es un “salario vital”. Confunden deliberadamente el precio de la mercancía con la condición humana, vendiendo la ilusión pequeño-burguesa de que puede existir un “comercio justo” de carne humana en el mercado de los esclavos.
¿De qué vida digna hablan estos sinvergüenzas? El salario en sí mismo se refiere a la relación entre el capital y el trabajo asalariado que se basa en la extracción de la plusvalía, en otras palabras, explotación. Mientras esto exista, no puede haber “dignidad” del esclavo. Como dice Marx, el salario es una cadena, su monto puede hacer de esa cadena, un poco más larga o corta, pero sigue siendo una cadena. Además, mientras se celebra el aumento nominal del salario (en pesos), se oculta que la parte que le corresponde al obrero dentro de la riqueza total de la sociedad, en realidad disminuye. Es decir, aunque el salario parezca subir en números, la porción de riqueza que reciben los trabajadores es cada vez menor, mientras que la cantidad de plusvalía que se apropia la burguesía crece de manera acelerada.
Y la cadena no es tan larga como ellos la presentan. Le rinden culto a un supuesto “salario vital” que no representa ni la mitad del valor de la fuerza de trabajo (o dicho mejor, el precio del costo de vida y reproducción de un obrero -esposa y dos hijos-) sobre el cual se tiene que exigir y determinar el salario mínimo. Al pagar por debajo de este valor, el capital colombiano no solo explota, sino que depreda físicamente al trabajador, consumiendo su vida sin reponerla, violando incluso la Ley del Valor burguesa. De hecho, ninguno de ellos se ha tomado siquiera la molestia de calcular dicho valor, lo han dejado todo al instituto estadístico de la burguesía quienes se encargan de dar cifras risibles sobre el costo de vida en el país para evitar alzas significativas en los salarios.
Aún suponiendo que $1’750.000 cubriera los gastos básicos de las familias proletarias en Colombia, esto no destruiría ni el régimen capitalista ni haría desaparecer la explotación a la cual está sometido el obrero asalariado por lo tanto no se puede hablar de un “salario digno”, tal como no se puede hablar de una “esclavitud digna”. El salario es el precio de la esclavitud asalariada, no su redención.
Los falsos comunistas y “amigos del pueblo”, disfrazados de salvadores, han elegido ensalzar y celebrar el exterminio de la clase obrera en Colombia con sueldos de hambre en lugar de combatir y acabar con capitalismo.
Escrito por: Violeta Roja
